miércoles, 13 de enero de 2016

El Damero de Machuca

Empecemos por decir quién era Machuca y a qué era el “El damero de Machuca”. Machuca era un trabajador de la Inspección de Limpieza de la Municipalidad del Rímac y “El damero de Machuca” su responsabilidad para mantenerla limpia todos los días, y su labor tenía que cumplirse en las tres primeras cuadras de los jirones
Trujillo, Chiclayo, Lambayeque y Pataz, así como también las trasversales, las tres primeras cuadras de Loreto, Marañón, Libertad y Cajamarca.

Machuca era un hombre cincuentón, persona amable de mucha simpatía, natural de Malabrigo, trabajó en esta referida jurisdicción entre los años 1950 y 70. Durante su presencia con escoba en mano, su recogedor y su tacho, de sol a sol por esas calles bajopontinas se le veía con sumo agrado por esmerado afán de mantener todas las cuadras a su cargo con una limpieza de notoria pulcritud.

Su popularidad era tal que gozaba del afecto de todo, y lo que es más, para toda reunión que se realizaba en el sector, sus servicios eran solicitados por la gran confianza que había en él. Al cumplir años una muy apreciada dama bajopontina, los muchachos del barrio decidieron darle serenata y como tenía que ser a Machuca lo comprometieron para que  se ocupara de las atenciones.

Se pusieron de acuerdo el hermano de la agasajada, Angel Solimano “Angelillo” y los integrantes del duo “Los Palomillas” Lucas Borja y Hector García. A la hora convenida, Machuca apareció con su bandeja y todo lo acordado. Lucas y Hector a viva voz, se pusieron: “Feliz te reciba el año, las aves van sollozando, despierta y ve el horario que ya a las 12 han marcado” aquí es donde entra el vals en toda su fuerz, entre palmas y cohetones que despertaron al vecindario.

Del interior de la casa, emocionados la señora Nena Solimano y su esposo, agradecían, mientras que afuera hacia su aparición la popular “Facunda”, quien le dijo a Machuca: “Estas arriba, pese a que ni bailar sabes…“. Machuca nada corto respondió: “A la prueba vamos…”, sacó su pañuelo mientras Lucas en su guitarra punteaba una vibrante marinera. Invitada Facunda, se largó a media calle agitando su pollera se bailó una atrevida marinera.

Con hechos como este, la maravillosa conducta del popular hombrecito de la escoba, el recogedor y el tacho como no se va a distinguir con el nombre de “El damero de Machuca” donde los vecinos de ese lugar todavía hablan de aquella anécdota.      

          

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